Es torpe y corto mi vocabulario.
Tienen mis pasos el itinerario
y nunca llego a la mansión que espero.
Ven Tú primero, Dios. Ven Tú primero
y enséñame tu gozo hospitalario.
Deletrea la luz de tu Calvario
en mi pluma de vuelo mensajero.
No sé decirte bien que necesito
tu verso en mis entrañas manuscrito
con letras que distinguen tu Presencia.
No sé cómo gritar para que el hombre
disfrute el paraíso de tu Nombre
y no padezca el frío de tu ausencia.