2/2/22

GRACIAS, DIOS MÍO, POR EL DOLOR

 


Gracias, Dios mío, por el dolor.

Adherido a Ti, el dolor me

purifica

redentoramente.

Se hace Cruz,

tu Cruz desprendida

de temporalidad encarcelante.

 

Trasciende el horizonte

de mis cálculos terrenos:

derriba los límites

de mis paraísos efímeros.

 

Sólo mi Cruz, Contigo,

me transfigura

y transfigura los seres en mí yo- tuyo.

Da crecer de amor

sin arrogancia ilusa.

 

Gracias, Dios mío, por

el dolor, Contigo,

que inunda de claridad

las noches oscuras de mi fe.

 

Gracias, Dios mío, por el

dolor, Contigo,

que alivia mi espera

con esperanza eterna.

 

Gracias, Dios mío, por el

dolor, Contigo,

que certifica mi amor

como medida auténtica

que me abre el paraíso

de poseerte

sin dolor para siempre.