22/1/22

SALMO 84 (83)

 


 

(Traducción libre en verso)

 

¡Cuán amables, Señor, son tus moradas!

En su busca mi alma desfallece

mientras mi corazón rejuvenece

en el gozo filial de tus miradas.

 

Eres hogar del pájaro que anida

cerca de Ti, Señor, de tus altares.

Eres Rey de los cielos y los mares.

Eres fuente y origen de la vida.

 

Dichosos los que sienten la ternura

de morar en tu casa y alabarte.

Dichoso quien se entrega y se comparte

viviendo tu sendero de luz pura.

 

Convertirá los valles en sonrisas

de fuentes que florecen esperanza.

en sus alas de amor, sabrá que alcanza

tu caricia de lluvias y de brisas.

 

Con fortaleza y ánimo creciente

anhelará tu Rostro de Dios Vivo.

Será su corazón contemplativo

y su palabra, caridad ardiente.

 

¡Oh Dios de nuestros padres, Dios amigo!

Escudo nuestro, alcázar de la vida,

contempla el llanto de la carne herida

y cúrala, mirándola, Contigo.

 

Porque, Contigo, vale más un día

que mil millones de años en tu ausencia.

Basta, para vivirnos, tu Presencia.

Basta, para gozar, tu cercanía.

 

Tú concentras el sol y las estrellas.

Tú eres Rey de la Gracia y de la Gloria.

Tú eres Señor y Centro de la historia.

Tú eres motivo de las cosas bellas.

 

Tú no niegas el bien a quien camina

con honradez e integridad vestido

Tú escuchas la plegaria y el gemido

y tu cariño salva e ilumina.