23/1/22

SALMO PARA LOS DÍAS TENEBROSOS

 


 Salmo 44 (43)

 

Te ocultas, Señor,

y todo parece asediarme sin Ti.

Me cercan mis flaquezas;

me oprimen mis pecados;

me angustian mis dolores.

 

Te callas, ante mis súplicas ardientes,

para probar mi confianza.

Te dejas vencer, ante tus enemigos,

que son los míos,

y yo siento fracaso en las entrañas.

Nadie da la cara por Ti

y se ríen de mi que Te defiendo.

 

Sé que eres Dios

y, a largo plazo, vencerás;

pero mi corazón queda solo

cuando los hombres Te desplazan

de las rosas, de las estrellas, de la mariposa.

 

Mi corazón llora

cuando dejas de mirarme a

los ojos del alma.

 

Muéstrame tu Rostro: ilumíname

con tu mirada.

Visítame con una floración

de vocaciones sacerdotales y religiosas.

Alégrame con un mar de niños

virtiendo de sonrisas tuyas

los parques desnudos.

 

Que las gargantas jóvenes

entonen aleluyas para Ti.

Que los esposos respiren Tu presencia

en su amor sacrificado y fiel.

Que los ancianos con el Rosario

y la sonrisa entre las manos,

se hagan promesa

de eternidad feliz.

 

Alúmbrame, Señor,

con la mañana del eterno Domingo

de tu Resurrección Gloriosa.

Amén.