Venid, llegad. Veréis cómo se humilla
el Ser Inmenso en carne sonrosada.
Quedad en Él. Llenad vuestra mirada
con la ternura de su luz sencilla.
Rendid el corazón y la rodilla
para besar su cuna enamorada.
Haceos pesebre, cálida almohada
para que duerma su candor de arcilla.
Venid. Bebed el vino del asombro,
y ebrios de amor, traed en cada hombro,
haces de salmos y de margaritas.
Dios es Amor, tanto que madura
hecho Niño que dice su locura.
Quédaste cautivado. Su figura.