12/2/22

CON LAS MADRES

 


Pero el hogar se enciende con las madres,

recientes como el alma cada día,

derramando su luz sobre la vida.

Y su calor también, porque las madres

son la palabra “amor” que se pronuncia

en la vigilia oculta, en los detalles

de las tres dimensiones de la dicha.

 

En alas de su voz despierta al hijo,

con beso de sus labios cierra el día:

su presencia o su ausencia le cobija

con el manto seguro de su entrega.

 

El esposo lo sabe, porque lee

en sus ojos serenos la plegaria

de su cariño fiel eternamente.

Y esta fidelidad la han aprendido

a los pies de la Virgen, ¡cuántas veces,

desde niñas, rezaron en la ermita! 

¡Cuántas veces, asidas a su nombre,

serenaron el fuego de su sangre!

¡Cuántas veces pusieron a su plantas

todo el dolor oculto de su vida

como ponía el esposo al grano vivo

esperando la espiga del milagro!

 

Esta fe sustancial que las esculpe

y que repite “Salves” a sus hijos

entre besos de amor, es el prodigio

que puede redimirnos del gran frío.