si la meta os espera sonriendo?
Y a casi habéis pintado vuestro rostro
el color de la tierra que sembrasteis.
Está maduro el corazón y el campo
dorado de latir las estaciones.
Pero no moriréis: el trigo nunca
muere de todo; oculto en el granero
espera sementeras donde brote
la nueva primavera enardecida,
o sueñe con ser carne de los hombres
tornada harina su sustancia blanca.
Os extasía pensando que, tal vez,
le toque la palabra de la fe
que cambie su materia Eucaristía.
No moriréis ancianos venerables:
llegaréis a la cumbre simplemente
en el atardecer de cualquier Salve
a la Virgen bendita del Bustar.
Allí seréis espiga acariciada
por la brisa de Dios eternamente.