13/2/22

CON LOS ANCIANOS

 


 ¿Qué os importa el cansancio del camino

si la meta os espera sonriendo?

Y a casi habéis pintado vuestro rostro

el color de la tierra que sembrasteis.

Está maduro el corazón y el campo

dorado de latir las estaciones.

 

Pero no moriréis: el trigo nunca

muere de todo; oculto en el granero

espera sementeras donde brote

la nueva primavera enardecida,

o sueñe con ser carne de los hombres

tornada harina su sustancia blanca.

Os extasía pensando que, tal vez,

le toque la palabra de la fe

que cambie su materia Eucaristía.

 

No moriréis ancianos venerables:

llegaréis a la cumbre simplemente

en el atardecer de cualquier Salve

a la Virgen bendita del Bustar.

Allí seréis espiga acariciada

por la brisa de Dios eternamente.