14/2/22

DESPEDIDA

 

 




Ya no queda en mi voz temblor de frío

después de haber rezado a sangre plena.

Enlazados estamos en cadena

a otro verso mejor que el verso mío.

 

Es vuestra sangre misma, vuestro río

de labradora fe, de paz morena

la que riegue esperanza, la que suena

sobre mi corazón mudo y sombrío.

 

Sois vosotros la savia del cantar

que yo, quebrada voz, os he cantado.

Sois vosotras las sílabas certeras.

 

Y es la Virgen bendita del Bustar

el poema de un pueblo enamorado

que enciende con su vida primavera.