15/2/22

ELOGIO A LA VIDA CONTEMPLATIVA I

 

 

Habito en el silencio, donde guardo

el tesoro de hablar con el Dios Vivo.

Le doy mi corazón y de El recibo

el origen del gozo con que ardo.

 

Mis pies se posan en el suelo pardo

con alta libertad soy fugitivo

hacia el claro fervor contemplativo

que en Claraval fundara San Bernardo.

 

Pero no soy misántropo egoísta

porque ofrezco la paz de mi conquista

abriendo la morada hospitalaria.

 

Podéis entrar a disfrutar la calma

de acumular estrellas en el alma

haciendo del amor mansa plegaria.