11/2/22

CON LOS PADRES

 


 

Cuando el sudor corona vuestra frente

después de haber sembrado las entrañas

de vuestra tierra madre, yo comprendo

el temblor paternal de vuestras manos

que alzan en alto al hijo de su carne.

 

Sabéis sudar con esperanza cierta

porque sabéis amar, porque, en el brillo

de todos los sudores, hay latidos

de niños que os esperan sonriendo,

de jóvenes que apoyan el palacio

de su ilusión en la columna firme

del trabajo fecundo que encarnáis.

 

Es la fe vegetal de vuestros padres,

carboneros de Dios, la que os alienta.

La Virgen del Bustar está velando

vuestro sudor de padres generosos.

Sois el tronco del árbol donde vuelan

ramos de juventud de esperanza.

 

¡Oh vosotros: sabed que vuestras manos

callosa de la esteva o del volante,

son la oración más noble de esta España

que se levanta a vuestro pulso cierto!