10/2/22

CON LOS JÓVENES

 



¿Conocéis la oración de vuestra sangre

ahora que transitáis la primavera?

¿Sabéis que la sonrisa de las flores

espera la palabra de los frutos?

 

Jóvenes sois, vivís, estáis cantando

pétalos de tersura en vuestra piel,

amor propicio en vuestros ojos hondos,

armónico vigor en vuestros miembros.

Os bañáis en el agua cristalina

de un río de promesa: sois promesa

de mares desposados con el cielo.

 

Pero no permitáis que los vampiros

de la noche, os salpiquen de egoísmo.

El amor verdadero muere al tacto

suave, de los reptiles del engaño.

Y muere la alegría y en las olas

del encrespado mar flotan cadáveres

disfrazados de joven, disfrazados.

 

Por eso respirad el aire puro

de la ermita. Decid a la Señora:

 

“Enséñame a ser madre desde ahora,

enséñame a ser padre desde ahora.

Que nunca se avergüencen mis abuelos

que con piedras de fe te dieron trono,

de la niebla en mis ojos al mirar

los ojos de mis hijos, nietos suyos.

Que penetre tu luz en mis entrañas

que navegue tu río de pureza

y que llegue a ese mar donde el agua

se besa con el cielo castamente”.

 

Así alzaréis la torre de la sangre

y, en volteo jubiloso de campanas,

cantaréis el poema de la vida.