20/2/22

¡QUÉ FELIZ!

 

¡Qué feliz en el cielo de Tu Casa!

Poder gozar la filiación divina.

Saber que tu cariño me destina

a ser amor, amor que nunca pasa.

 

Mi pobre corazón tornado brasa

que nunca se oscurece o se termina.

Volar como la mansa golondrina

distribuyendo claridad sin tasa.

 

¡Qué feliz al sentirme tan querido

y vivir en tus manos sumergido

como pez en el agua nutridora!

 

¡Qué plenitud tener el compromiso

de predicar eterno paraíso

donde tu Vida eternamente mora!