¡Qué feliz en el cielo de Tu Casa!
Poder gozar la filiación divina.
Saber que tu cariño me destina
a ser amor, amor que nunca pasa.
Mi pobre corazón tornado brasa
que nunca se oscurece o se termina.
Volar como la mansa golondrina
distribuyendo claridad sin tasa.
¡Qué feliz al sentirme tan querido
y vivir en tus manos sumergido
como pez en el agua nutridora!
¡Qué plenitud tener el compromiso
de predicar eterno paraíso
donde tu Vida eternamente mora!