Porque eres teocéntrica, María de Nazaret,
todo, en tu visión, gira alrededor de Dios y desde Dios.
No puedes eludir, ni quieres, en tus razonamientos y sentimientos
la suprema realidad sustentante que llamamos DIOS.
Sólo Él da consistencia
a los cimientos metafísicos que Te dan sentido.
Sólo El humaniza cálidamente tus caminos morales.
Sólo El te regala los paraísos de la belleza.
Sin Dios, quedarías en el vacío absurdo, no serías Tú.
Sin Dios, tu “Yo” se desvanecería.
Tú eres el desafío personal a todas las increencias.
Tú eres la afirmación gozosa de todas las confianzas en Dios.
Tú eres el júbilo del crecimiento
penetrada existencialmente por su Mirada.
Tú existes de verdad, porque crees en Dios sin fisuras
y desde Dios Te realizas.
¡Oh Madre, penetrada, iluminada, transfigurada por Dios!
Llénanos de Dios. Alúmbranos con Él para que seamos teocéntricos.