17/2/22

ELOGIO A LA VIDA CONTEMPLATIVA III

 

Gracias, ¡oh Monjes!, por cuidar el viento

que da fervor al claustro silencioso.

Testigos del trabajo y del reposo

plantáis la flor del alto sentimiento.

 

Amables regaláis vuestro contento

con el gesto sencillo y amistoso.

Las cogullas de nieve son hermoso

verso de luz que eleva el pensamiento.

 

Gracias por ser preclara rebeldía

en el siglo que loco desafía

la Verdad y la Luz del gran Misterio.

 

Seguid hablando en el silencio puro.

Seguid mostrando el corazón maduro

en el cálido hogar del Monasterio.