23/3/22

PALABRA DEL MONASTERIO II

 






Estamos en la casa del Dios Vivo

para hacernos palabra agradecida.

Gastamos como lámparas la vida

para lucir fervor contemplativo.

 

Tenemos corazón libre y cautivo

para salvar la libertad herida.

Somos ascetas de la gran subida

al monte del amor recio y activo.

 

Esposas del Señor, enamoradas,

nos cautivan sus cálidas miradas

desde el manso silencio del Sagrario.

 

Crecemos hacia Dios cada minuto

y somos el maduro y dulce fruto

de su Resurrección y su Calvario.

 

(Para mis queridas Monjas Contemplativas, con gratitud muy honda)