22/3/22

PALABRA DEL MONASTERIO I

 

Esta casa de Dios está callada

para mejor latir intimidades.

Sus muros son de piedra y de verdades;

su corazón, de luz enamorada.

 

Reposa en sus tejados la mirada

de la gracia de Dios y sus bondades.

Sus campanas ahuyentan vanidades

y encienden la plegaria sosegada.

 

Se respira la paz y la alegría

de Nazaret, donde José y María

cuidaban la sonrisa de las flores.

 

Si estáis encarcelados por la urgencia,

venid aquí: gozad de la vivencia

de Dios- Amor ¡Amor de los amores!

 

(Para mis queridas Monjas Contemplativas, con gratitud muy honda)