15/3/22

INTIMIDAD PROFUNDA

 


 

Gracias, Señor, por esta intimidad

a que me invitas.

Todo me habla de Ti. Te haces llamada

en las hojas serenas del otoño

latiendo su dormir amarillento.

 

Te acercas invisible en la sonrisa

del niño o de la rosa y me sugieres

el deseo de ser mi confidente

solo en la intimidad.

 

Yo Te recibo

con los poros abiertos de mi alma

para decir que sólo Tú me bastas.

Íntimamente soy para quererte

desde el gozo de estar en tu Presencia.

 

Bendita soledad donde me encuentro

en feliz compañía Contigo mismo.

Entiendo al corazón contemplativo

de la Virgen María.

 

Te presiento

en el hueco que dejan los minutos

que se me van sin Ti saboreado.

 

¡Oh hermosa intimidad para decirte

mi pobreza y mis ansias encendidas!

Tú eres la intimidad. Recógeme

en la dulce mirada de tus ojos.

 

Que todo sea sentir que estás conmigo

salvando la esperanza de los seres.

¡Oh Tú, Señor, Íntimo Ser inmenso.