27/3/22

PALABRA DEL MONASTERIO III

 

 

Somos las niñas de Sus ojos puros:

las predilectas de su cercanía;

el vergel que cultiva su alegría;

su racimos fecundos y maduros.

 

Alumbramos caminos sobreoscuros

desde el silencio que se nos confía.

No hay rencor ni temblor de noche fría

en el hogar que guardan nuestros muros.

 

Somos misión de vida y esperanza.

nuestro vuelo de salmos casi alcanza

los gozos celestiales sin abrojos.

 

Ocultas en penumbra confidente,

disfrutamos a Dios sencillamente

como niñas queridas de Sus ojos.

 

(Para mis queridas Monjas Contemplativas, con gratitud muy honda)