Voy de camino, con el rostro alzado
desde mis pies de tierra dolorida.
Disto de Ti las ansias de mi herida,
triunfo de mí el tiempo consumado.
Los seres me convocan a tu lado
campaneando trazos de tu Vida;
pero tu Faz gloriosa y encendida
no aparece a mi barro limitado.
Me conduce el amor que se hace vuelo
sobre las alas de mi denso anhelo
de llegar al Hogar donde me esperas.
Alumbra Tu mi fe de peregrino
taladrando la noche del camino
con la certeza de tus primaveras.