Salimos a tu encuentro con anhelo
en dolor de pecado y esperanza.
Tu cariño de Padre se avalanza
y nos habla de paz y de consuelo.
Te ofrecemos el pan de nuestro suelo
que brota del trabajo y la añoranza.
Tú das alas al pan hasta que alcanza
la divina estatura de tu cielo.
Estás aquí, Señor, en un abrazo
sustancial de lo humano y lo divino
hecho blanca palabra que tomamos.
Nos vinculas a Ti con suave lazo
de carne y huella para abrir camino
y contigo en la sangre caminamos.
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