Amor, enciendes mi existencia
y soy, en Ti, palabra pronunciada.
Repose en el calor de tu mirada
y me duerma en la luz de tu presencia.
Estás en mí, Señor. Se confidencia
conmigo tu Verdad ilimitada.
Abro mi hogar pequeño a tu llamada
y me hospedo feliz en mi conciencia.
Yo creo en Ti, Señor, te experimento
nutriendo mis raíces diminutas
en tu tierra caliente y creadora.
Yo te vivo, Señor, con el contento
maduro y rebosante de las frutas
que sonríen al sol cuando las dora.
