¿Por qué, Señor, por qué la niebla oscura
empaña el firmamento y estercola
la carne vegetal de la amapola
agostando su leve arquitectura?
No morirá tu luz, pero en la altura
tu primavera permanece sola;
un manantial de pájaros se inmola
en estéril llamada a la ternura.
El barro humano contamina el gozo.
Los niños sumergidos en un pozo
adulteran la luz de tu mirada.
Danos alas, Señor, para alcanzarte,
para crecer cantando y abrazarte
hechos vuelo de arcilla enamorada.
