20/4/22

¡POR QUÉ, SEÑOR,…

 


 

¿Por qué, Señor, por qué la niebla oscura

empaña el firmamento y estercola

la carne vegetal de la amapola

agostando su leve arquitectura?

 

No morirá tu luz, pero en la altura

tu primavera permanece sola;

un manantial de pájaros se inmola

en estéril llamada a la ternura.

 

El barro humano contamina el gozo.

Los niños sumergidos en un pozo

adulteran la luz de tu mirada.

 

Danos alas, Señor, para alcanzarte,

para crecer cantando y abrazarte

hechos vuelo de arcilla enamorada.