Soy de arcilla, de opaca tierra erguida.
Siento peso de mí por las entrañas.
Hay en mi bosque vivas alimañas
devorando mi luz de amanecida.
Pero nutro mi vida con Tu Vida
y tiernamente -tiernas son mis cañas-
noto que me humedeces y me bañas
en la corriente de Tu Amor nacida.
Soy de arcilla lavado por Tus Ojos
que me miran besando mis rastrojos
y siembran en mis surcos Tu Mirada.
Está mi corazón en el deshielo
de la lluvia que fluye de Tu Cielo
para hacer primavera de mi nada.
