Yo
digo Dios y siento que las cosas
me
contestan: Hermano pasa dentro
ha
llegado la hora del encuentro
ya
conoces el alma de las rosas.
Me
aventuro a pasar y en las hermosas
playas
del ser me baño y me concentro,
se
hace mi corazón gozoso centro
donde
liban color las mariposas.
Porque
Dios pronunciado ya se siente
con
derecho a sembrar su primavera
en
las entrañas tímidas del hombre.
Dios
es así: tan loco y tan prudente
que
percibe el olor de sementera
para
sembrarse al pronunciar su nombre.
