Cuando vivo el silencio, se restaura mi sangre,
y acumula gorjeos novísimos de vida.
El espacio infinito va creciendo en mis alas
y mi ser fraterniza con los astros perdidos.
El silencio se funde con mis débiles fuerzas
para seguir leyendo la entraña de las rosas
y hasta el bote llagado con óxido implacable
restaura su palabra para hablar de ternura.
Yo sé, por el silencio, historias olvidadas.
Y mis brazos se amplían para abrazar el mundo.
El pasado me alcanza y el futuro me espera
y en un presente inmerso me invade su presencia.
Yo sé que las raíces de mi voz se alimentan
del silencio infinito en vigilia de horas.
Yo sé que mis gorjeos convalecen del ruido
cuando el silencio aloja mi ternura asediada.
En el silencio claro se lavan las palabras
tantas veces manchadas en los labios del hombre.
Si digo amor, expreso los seres compartiendo
sin repliegues de sombra en máscara de trapo.
Llamo al hombre al silencio desde mi voz reciente
modulo mi gorjeo invitando al silencio.
Si a mi voz se restaura vuestra sangre de hombres
sabedme afortunado humano del silencio.
