16/5/22

MENDIGOS EN LA SOMBRA

 


 

Alzo mi voz por ellos, por los mendigos tristes

que arrinconan su alma en mudo desaliento.

La sombra de este siglo oculta su mirada

que arguye los motivos de la misericordia.

 

Estos pobres no caben en la ruda justicia

porque tienen el alma suave como mis plumas.

Estos pobres no saben desgarrar horizontes

porque son horizonte de paz que se difunde.

 

Estos pobres ignoran la codicia de los cardos

que apoya su esperanza, en su crecer de lanzas.

Son pobres solamente como las violetas,

que sin pedir, entregan sencillez aromada.

 

Pero estos pobres hablan, mendigan en la sombra

de tanto rico rico, de tanto rico pobre,

para gozar unidos del pan y la sonrisa,

sin leyes ni fusiles que dividan la sangre.

 

Estos pobres son hijos de la Buena Noticia:

viven en la experiencia del amor sin fronteras

pero en su carne roe una herida de sombra

porque los cardos crecen clavándose en los ojos.

 

Yo, ruiseñor mendigo, en la penumbra fresca

alzo mi voz por ellos y gorjeo su huelga.

Con ellos, os convoco a la fiesta del ser

que comparte la luz, el pan y la palabra.