4/5/22

DIOS

 



 

Amanece tu nombre florecido

y culmina mi ser de criatura.

Cálidamente anidas en la hondura

de este polvo que yergue mi latido.

 

Tu fuego de silencio está encendido

en el hogar de mi existencia oscura.

Saboreo el color y la figura

de este árbol que soy agradecido.

 

No eres flor de mi sueño y de mi grito;

soy yo la flor de tu querer creante

y culmino sabiendo que me piensas.

 

Tú me nutres, Señor, y me has escrito:

Rafael Matesanz, niño incesante

que vive tiernamente a tus expensas.