Hablaré como Tú, calladamente
en el hogar de mi silencio vivo.
Habitaré la paz de ser cautivo
en el río que nace de tu fuente.
Yo te noto, Señor, estás presente
dándome tu palabra y la recibo.
Esta letra sencilla con que escribo
en latido filial y reverente.
He descubierto tu palabra sola
en la raíz de humildes violetas
y en la altiva plegaria de las lomas.
En el silencio de mi altar se inmola
la carne inmaterial de los poetas
y en el vuelo virginal de las palomas.
