Somos huella de amor, nos cercan rosas
de amor en madres que en amor florecen.
Rosas de niños que aromando crecen
y juegan al amo con mariposas.
Rosas de adolescentes silenciosas
que en desvelo de amores se estremecen.
Rosas en los ancianos que decrecen
para regar el alma de las cosas.
Porque las cosas viven, su palabra
espera el fuego del amor que labra
surcos de amor con reja incandescente.
Debemos ser estrofa manuscrita
sembrándonos amor que resucita
en espiga de amor perpetuamente.
