26/5/22

HOGAR DE DIOS

 



 

Hogar de Dios, recinto donde vivo,

donde respiran gozo mis auroras.

Yo te adoro, Señor, y Tú me adoras

porque en tu Ser, mi ser tiene motivo.

 

Libérrimo en tu luz, feliz cautivo

en la cárcel caliente de tus horas,

te enseño el corazón y me devoras

en el verso de carne con que escribo.

 

Y mi escritura sin limar se vierte

como río de sangre mensajera

que descubre la luz del nuevo día.

 

Tengo que hablar, Señor, hasta que acierte

a decir que eres Tu la primavera

perpetuamente fiel a la alegría.