2/5/22

MI MUERTE



 

Mi voz callada, mi cerebro helado,

mi carne flagelada y amarilla:

la hermana muerte, vigorosa trilla,

busca mi corazón que sigue alado.

 

Soy el vuelo, Señor, aprisionado

en mis entrañas frágiles de arcilla.

Espero libertad en la otra orilla

victoriosa del tiempo que he labrado.

 

Quiero seguir amando, Dios amigo,

quiero salvar las ansias de mi trigo

y en tus hornos hacerme pan caliente.

 

Me duermo en tu regazo como niño

arropado al calor de tu cariño

para ser primavera eternamente.