Rompo y rasgo cantando, sin ignorar el riesgo
de la mano cobarde que me acecha e la fonda.
Si algún día la jaula limita mi gorjeo
sabed que le perdono tan grave sacrilegio.
Y espero que, cantando romperé sin alambres
porque el metal se funde con el fuego del alma.
Acaso se convierta en rejas poetisas
que saturen los surcos del estéril barbecho.
Y seguiré cantando, rasgando las entrañas
del hombre que no sabe su grandeza filial.
El amor en su sangre prenderá los caminos
y los hombres, hermanos, por fin se encontraran.
Rompo y rasgo los adiós que asesinan estrellas.
Rompo y rasgo los vientres que ignoran hambre ajena.
Rompo y rasgo las sedas que visten sepulturas.
Rompo y rasgo los libros que siembran la Gran Duda,
de si el hombre está solo en la noche del tiempo.
Rompo y rasgo los quistes en los ojos del niño.
Rompo y rasgo cantando para salvar la vida.
cuando escupen los hombres a impulso del capricho
Rebelde ruiseñor, en el nido de Dios
me siento tan humano del hombre que aventuro
mi campana de carne en la selva del mundo
aunque la flecha oculta atraviese mi voz.
