(Donde se pide a María la presencia suya)
Abro mi voz y fluye mi latido
como pájaro azul en agonía.
Testigo soy del alma que confía
en encender la flor sobre el olvido
Mi corazón no cabe en este nido
de seres en penumbra y en porfía.
Quiero salvar la estrella- poesía
en la noche del hombre desvalido.
Remedia mi dolor, siembra tu cielo
azul en el azul de mi desvelo
que de tanto gritar se desvanece.
Da tu palabra mansa de ternura
como beso de luz a mi estatura,
¡a ver si noto que el amor nos crece!