Se vierte sangre de color sagrado.
Se quiebran inocencias sorprendidas.
Se articulan razones homicidas
y el hombre se autonombra “liberado”.
Las palomas de paz se han congelado
en discursos altivos y suicidas.
Nada vale la voz si mueren vidas
envueltas en clamor desamparado.
Remedia el corazón sin dimensiones
del hombre belicoso. Que recobre
el oficio de amar. Que surque mares
de sonrisas sembrando corazones.
Que viva su vivir y que le sobre
fiesta en el ser para salvar hogares.