9/6/22

SÁLVAME, SEÑOR, EN GRATUIDAD


 

Soy pobre. Has de salvarme gratuitamente.

Toda mi vida luchando para amarte

y me encuentro al final con las manos vacías de amor.

 

No hallo en el archivo de mis obras ni una digna de Ti.

Todas están manchadas de mí:

todas tienen la penumbra de mis vanidades, de mis furias, de mis fragilidades.

Nada tengo, nada soy.

Los motivos para temblar me asedian como mastines iracundos.

 

Sálvame, Señor, con esa gratuidad con que me das

el sol cada mañana o el aire que respiro

o la lluvia que fecunda mi tierra desamparada.

 

Este es mi tesoro: mi nada en tus Manos.

Abrígame. Protégeme. Créame de nuevo cada instante.

Quiero ser enteramente tuyo,

porque nada me satisface, sino Tú.

 

Me fío, Señor, aunque no lo merezca,

como el niño se fía en las entrañas de su madre.

Cuando no sepa pensar ni hablar,

has de saber que soy palabra de confianza en Ti.

 

Y perdóname por no tener otra cosa que miseria y aspirar a ser himno de alabanza

y agradecimiento eternos a tu Bondad infinita.

 

Perdóname si Te amo y deseo convertir mi nada en adoración contemplativa de tu Infinitud.

Perdóname, si mi barro erguido se atreve

a dirigirse a Ti y aspira

a estar en la morada de tus amigos para siempre.

 

Sálvame gratuitamente y salva a todas las personas y a todos los seres que se cruzaron

en mi existencia y que no se cruzaron.   

 

Gracias, Señor, sé que me escuchas.