Carmen de Dios: hogar de poesía;
cristal que transparenta la hermosura;
estrofa del amor y la ternura
donde Dios se declama melodía.
Toda la primavera se confía
a tu mirada maternal y pura.
En tu regazo cálido madura
la Palabra de Dios en cercanía.
Para tu canto leve y azulado
ha quedado el espacio carmenado
con palomas de paz y de consuelo.
Quien conoce tu nombre se desposa
con los pétalos altos de la rosa
para volar, -carmen de Dios,- al cielo.
