16/7/22

PENSAMIENTOS DE RAZÓN Y FE

 



 

Si en un imposible metafísico

Tú, Dios, no existieras,

yo sería un desgraciado

en el sentido más propio

y riguroso

de la palabra desgraciado:

esto es:

carente de gracia, de

alegría, de amor

no destructible.

 

Y, sin amor increado y eterno,

nada ni nadie

me dejaría satisfecho.

 

Y, si en otro imposible metafísico,

yo fuera Dios,

me sentiría absolutamente abrumado

por mí mismo,

rebasado de mí.

Tal vez optaría

por desaparecerme

o por respirarme

Vida- Amor, como eres Tú,

y expresarme así: Vida- Amor.

Me encarnaría…

para decir: soy Amor.

Pero nunca me sentiría plenamente feliz

porque me faltaría

algo: Saber que Tú, Dios,

me envuelves,

me cobijas,

me quieres.

 

Y es que mi ser de

criatura

es intrínseco a mí mismo

y sólo Tú, distinto de

mí, Infinito, Eterno,

Inmenso, Inabarcable,

intuído como sublime

misterio que me transciende

y me penetra,

llenaría mi creatureidad

en plenitud.

 

Yo no puedo realizarme

sin Ti.

He crecido hasta Ti

y ya no puedo ser y vivir

sin Ti.

El ser creado

culmina en

el hallazgo

de Ti.

Gracias, Señor, Dios. Gracias.

 

Segovia - 25 - Septiembre - Virgen de la Fuencisla - 1986