Partir el pan; multiplicar la vida.
Ser para dar el corazón entero.
Lucir como violeta en el sendero
siendo palabra humilde y escondida
y Disfrutar la sonrisa compartida.
Salvar la débil luz del reverbero.
Estar para servir siempre primero
y no pasar factura merecida.
Partir el pan: partirme sin temblores
ofreciendo mi ser como las flores
que sólo viven por besar al viento.
Tú me enseñas, Señor, Tú Te compartes
y dócilmente en nuestras manos, partes
tu mismo corazón como alimento.