2/8/22

PRÁDENA, PUEBLO MÍO

 



 

No sé cantarte Prádena querida.

Yo soy tú mismo: tu verdor de prado

Tu fuerte corazón desparramado

en canchales de musgo diluído.

 

Me guardas tus enebros en mi nido

de silencio monástico y alado.

Y en tus robles me siento pronunciado

como verso de gozo sostenido.

 

Estás en mí; transitas por mis venas.

Me tienen aherrojado tus cadenas

de recia libertad que se comparte.

 

Cuando Dios me releve de la tierra

volaré, vertical, sobre tu sierra

para poder por siempre contemplarte.

 

Prádena 7 - abril -1985