En su balcón de lomas asomado
se alza Toro, artística bravura.
Embiste, noble historia, en aventura
contra el tiempo que lidia su pasado.
Es poema de piedras, lacerado
por la erosión que ignora su hermosura.
Pero Toro no muere, en él perdura
su granito grisáceo y acerado.
El Duero nutre su verdor activo
y su místico amor contemplativo
alumbra con sonido de campana.
Es tan noble su faz en mansedumbre
que siendo Toro, brava reciedumbre,
en vez de herir, de la heridas sana.
Toro - 13 -Julio -1984