“…el nombre de la virgen era María” (Lc 1,27)
Digo tu Nombre y la palabra mía
me llena el corazón de amaneceres.
Va nutriendo tu Nombre mis quehaceres
como beso de sol al mediodía.
Cura tu Nombre mi melancolía.
Suaviza mis amargos pareceres.
Da ternura de Madre, porque eres
materno manantial, Virgen María.
Digo tu Nombre y Dios se acerca tanto
que me llena de Él y me hace santo
con profesión de amar a cada hombre.
Digo tu Nombre cálido y preciso
y me acoge la paz del paraíso
sencillo y virginal, como tu Nombre.
San Pedro de Cardeña, Hogar de la Virgen María - 1991