Eres de pan, Francisco, y te repartes
para saciar el hambre que nos crece.
Tu corazón de hombre se estremece
y se siembra amoroso en todas partes.
Te das, Francisco: tu presencia impartes
con humildad de pobre que florece.
Vigorizas la paz cuando decrece
y, soltando palomas, te compartes.
Palomas: tus palabras, tus sonrisas.
Palomas: tus miradas, tus locuras.
Palomas: tus desvelos, tus amores.
Palomas de tu paz entre las brisas.
Palomas de clarísimas auroras.
Palomas Franciscanas: ruiseñores.
(Con recuerdo agradecido, a San Francisco de Asís, el 27 de octubre, día de oración mundial por la paz en Asís.1986)