10/9/22

GRACIAS, SEÑOR, POR ELEGIRME

 


 

Yo, sacerdote del siglo veinte,

te doy gracias, Señor.

Hoy vengo a Ti, en Ti desde mi origen,

a florecer unas palabras confidenciales.

 

Amas, Señor, a los hombres

al plantar

tu árbol salvador

en mi carne.

 

Yo simplemente soy, una pequeña rama

de ese árbol salvador.

Alguna sombra doy,

alguien anida en mí.

 

Gracias por elegirme, Dios Amigo,

para llevar al hombro tus alforjas

plenísimas de luz y de esperanza.

Gracias por esta paz en mis entrañas

señalando caminos en la noche.

 

Aunque voy desterrado en este siglo

como Tú, porque labro corazones.

Aunque a veces la llaga del cansancio

me sujeta las plantas a la tierra,

aunque tiemblen a veces mis pupilas

buscando entre la niebla tus auroras…

siento en mi corazón gozo creciente

porque, más veces, soy estrella tuya

que enciende con su lumbre tu presencia.

 

Sacerdote me vivo y me pronuncio

tocado tiernamente por tus dedos,

prolongando tus manos redentoras.

Gracias, Amigo Dios, por elegirme.


(Versos de júbilo agradecido por el sacerdocio católico 1)