Y más que estrella, eres
de carne femenina:
Madre que nos abrasa
humana por divina.
Quiso Dios inundarte
las manos con ánforas
para que amaneciera
en todas nuestras horas.
En tu forma detalla
su donación el Padre:
eres su cercanía
su latido de Madre.
Mujer total de carne,
carne de casta nieve,
nieve que se hace nube
y nube que nos llueve.
Así sencillamente
derramas tu consuelo
con vegetales hilos
empalmas con el cielo
Gracias por tu camino
hacia la luz eterna.
Gracias porque nos llevas
de tu mano materna.
Gracias, Madre, por flor
por estrella y paloma.
Gracias por esperarnos
en la divina locura.
(estrofas leves para la Virgen María)
