Desde pétalo tierno
que se entrega en aroma
maduraste, María
a ser blanca paloma.
Te soltaste del tallo
te hiciste casto vuelo,
con tus alas abrazas
a la tierra y al cielo.
Mitigas los temblores
con arrullos de Madre.
Nos colocas filiales
en las manos del Padre.
En hondura de bosque
custodias nuestros nidos,
haces de las familias
hogares encendidos.
Portas la paz sencilla
en poema de pluma
en silencio de nieve
en latido de lumbre.
Escribes en el aire
caminos a la cumbre,
si el corazón se cansa
le enciendes en tu lumbre.
Madre, volar, queremos
a tu mansión de vida,
si acaso no sabemos
bésanos en esta herida.