Pero me quieres más me quieres tanto
que vives en mis labios, articulas
mi poema mejor cuando pronuncio
sobre humilde materia de comida,
tu poder encendido y transformante.
Eres bueno, Señor: me solicitas
para emprender tu viaje hasta los hombres.
Te fiaste de mí y en mi palabra
sumisamente habitas tu misterio.
Tu Navidad sencilla se prolonga
en este sí de carne temblorosa,
más pobre que en Belén.
Y sin nido de sangre inmaculada
envolviendo Tu cuerpo con mis manos.
Pero para besar tu cercanía tierna.
Te digo sí, Te digo quiero
nacer tu blanco niño Eucaristía.
