19/10/22

AMABLE POBREZA

 



Y no nubló tan áspera pobreza

la mansa caridad de tu alegría.

Tu carne flagelada convertía

el dolor en amor que canta y reza.

 

Amable siempre. Siempre con presteza

para dar fervor a la esperanza fría,

tu corazón desnudo se imprimía

en letras de consuelo y fortaleza.

 

Fundador de recintos monacales

con frescura de salmos vegetales

y silencio de lámpara sencilla.

 

Haznos amables con calor humano

y con tacto de pulso franciscano

que se esconde y se da como se mira.

 

(Sonetos a San Pedro de Alcántara III)