8/10/22

INVOCACIÓN A SANTA MARÍA SOLEDAD TORRES ACOSTA

 


 
Asumiste el dolor de los enfermos.

Enfermaste de amor para curarlos.

No estabas llena sin donar desvelos.

No eras tú misma sin sembrar sonrisas.

Era playa tu nombre. Recibía

las olas del dolor. Con tu presencia

alejabas penumbra y desamparo.

 

María Soledad, santa, llegaste

al latido de Dios, al Evangelio

vivido entre los dedos, compartiendo

gemidos olvidados.

 

Como la Virgen, con Jesús reciente,

visitaste a Isabel: las Isabeles

perdidas en los montes de la pena,

del dolor y la ausencia de cariño.

 

Rebosabas enfermos en tus ojos

y curabas heridas de abandono.

Te hiciste pobre para enriquecernos.

Te hiciste virgen para darles luz.

Y te hiciste obediente para amarlos

con detalles de esmero compartido.

 

Soledad, madrileña, flor de España,

de la mejor España, la que irradia

misión de paz y bien desde el silencio.

 

Humilde Sierva del Amor, dijiste

como la Madre: “He aquí la esclava…¨

“Hágase en mí” tu curación de enfermos.

“Hágase en mí” tu compartir sus penas.

“Hágase en mí” tu luz resucitada

para salvar su muerto en la Esperanza.

 

Torres Acosta, Soledad, habita

nuestro mundo agresivo. Pulimenta

el filo de las iras lacerantes

con sonrisas de paz que den salud.

 

Haznos gozar el arduo paraíso

de estar felices entre los enfermos.

Enférmanos de amor para estar sanos

y pasar esparciendo por la vida

semillas de salud resucitada.

 

(Segovia 28 - Octubre -1986)