27/10/22

LÁMPARAS DE TERESA


 



 

Con llama de amor viva, estáis luciendo

en medio de tinieblas arrogantes

o de sombras vestidas de progreso.

 

Estáis luciendo clara certidumbre

de verdades de fe sólida y pura;

de caminos ascéticos que llevan

al mismo Corazón de Jesucristo. 

 

Sois espigas de amor. Sois Carmelitas:

palomas de la Virgen escondidas

en altísima roca de silencio

para mejor amar.

 

Nosotros, los cargados con el fardo

de fiebres avarientas, envidiamos

vuestra paz, vuestro gozo, vuestras alas.

 

Sois pobres de Yahvé, pero tan ricas,

que todo es vuestro, porque poseéis

la Verdad que os alumbra y que os cobija.

 

Sois vírgenes fecundas que generan

ojos azules de virginidades.

Sois corazón donado en obediencia

para formar hogares de esperanza.

 

Deberíamos besar vuestras pisadas

de Monjas sembradoras y andariegas,

aunque estéis de rodillas en silencio

cuidando intimidades.

 

Gracias os damos por estar alegres

como arroyos azules que predican

la Fuente azul de la Alegría perenne.

 

Seguid luciendo blancas rebeldías.

Seguid llamando al hombre aprisionado

en su cárcel de barro y “sin sentido”.

 

Lámparas sois, Teresa os ha encendido,

os enciende con Dios cada mañana.

La Iglesia os necesita más que nunca

porque hay desgarros en su manto humano.

Necesita “testigos”, necesita

filial amor de hijos, que florezca

en palabras y signos fidelísimos.

 

Vosotras sois sus fieles amadoras,

sus loquitas de amor, sus escultoras

de cruz liberadora y de plegaria.

 

Vosotras sois las niñas de Sus Ojos,

las Teresas presentes que nos llaman.

Vosotras sois regalo del Altísimo,

altísimas estrellas que sonríen

sayal austero de fidelidades.

 

Gracias, Teresas, gracias. Alumbradnos

con vuestra luz de lámparas amadas.