28/10/22

VOCACIÓN PERMANENTE I

 

 

 


Tú me llamas, Señor. Noto por dentro

la luz de tu mirada persistente.

Estás en mí, viviéndome, presente

como sol que no cesa, en pleno centro.

 

En pleno corazón, donde concentro

mi barro humano y tu Verdad ardiente.

Escucho tu llamada permanente

y soy feliz en este dulce encuentro.

 

Siempre Contigo. Siempre naufragado

en tu palabra y tu mirada pura

aprendiendo el oficio de ser trigo.

 

No me importa volar crucificado

o enterrarme en humilde sembradura

si tu mirada me declara “Amigo”.